Minimalismo digital: reduce los estímulos y simplifica tu vida

Es fácil de comprobar con nuestro móvil. Me sucede a veces también a mí, como persona altamente sensible. Consulto de forma constante el móvil en el autobús, en el sofá, cuando estoy en la cola del supermercado. Cuando estoy tomando café con otra persona y se va al baño, recurro al móvil. Hago como que me distrae.  Por si tengo algún mensaje, algún correo, algún “me gusta”.  Hay otros días que tengo la absurda necesidad de subir una foto a alguna red social. Es el efecto de la dopamina, que engancha a mi cerebro como droga. Cuando subo una foto y comienzo a tener “me gusta”, entro con más frecuencia porque me hace sentir bien.

¿Es esto saludable? Vivimos en una cresta permanente de exceso de atención, de estímulos que sin darnos cuenta hemos ido creando. Reconocemos lo cansado y  adictivo que puede llegar a ser el uso excesivo del teléfono móvil. Sabemos que el mundo digital puede impactar a nuestra autoestima y, sobre todo, somos conscientes de que nos roba tiempo y energía para poder realizar actividades más conectadas y valiosas.

Saber controlar el móvil, y adecuar su uso a aquello que realmente nos aporta, no es tarea fácil. Parece inocuo, pero estamos más enganchados de lo que parece. El móvil es un sumidero donde dejamos ir muchas cosas no resultas por otras vía. ¿Me está dando fuerte la soledad? Recurro al móvil. ¿Quiero distraerme? Miro el móvil. ¿No quiero pensar? Consulto el móvil. ¿Me apetece leer? En vez de un libro, acabo perdiendo el tiempo leyendo mensajes y frases repetidas en redes sociales… En definitiva, me doy “pinchazos” de tecnología como yonqui de la ansiedad, de mi dosis de alegría, de mi chute de distracción que me haga pensar en cosas que me gustan, aunque sean tan efímeras y leves que ya mañana las haya olvidado.

Este año 2019 se publicó el libro “Minimalismo digital” de Cal Newport.  Es una de las muchas publicaciones y artículos que se están sucediendo este 2019. Todo esto incentiva una mayor conciencia del excesivo uso del móvil. Al final, el minimalismo digital no se trata de erradicar el móvil de tu vida, sino de hacer un uso consciente y realmente útil de la tecnología, de forma que no nos perjudique. El enfoque es claro: no podemos no tener móvil en una sociedad tan tecnológica (aunque sea para llevar las entradas a un teatro o consultar un mapa), pero sí tenemos margen para controlar cómo nos afecta y qué respuesta le damos.

Poniendo en práctica el minimalismo digital

Para una persona altamente sensible es más fundamental si cabe la gestión correcta de la tecnología. Si ya vivimos en un entorno con exceso de estímulos, que nos agota, debemos aprender a reducir todos aquellos que vamos creando. Es decir, gestionar aquello que nos afecta y sobre el cual, tenemos control y margen para hacerlo.

En el libro, el autor propone una serie de principios o guías que nos ayuden a un uso más responsable y saludable del móvil.

El desorden nos sale caro. Es decir, menos es más. ¿Cuantas apps tienes instaladas que realmente utilizas?, ¿cuáles son realmente útiles? Si tienes una app, tarde o temprano la acabaras usando. Incluso en el propio whatsapp ¿en cuántos grupos estás?, ¿te aportan realmente algo? Estamos en tantas cosas, todo nos crea tanta adicción a la ansiedad, que estamos perdiendo la referencia de la calma. Hagamos limpieza en nuestro móvil.

Uso consciente. Debemos parar a pensar no en por qué valoramos tener una tecnología, sino también saber el modo en que la vamos a usar. ¿Pasamos mucho tiempo revisando el whatsapp?, ¿usamos una red social como sucedáneo de compañía?, ¿a quienes tenemos agregados?, ¿a personas que nos aportan, a amigos de carne y hueso?, ¿o a contactos que no nos dicen nada?, ¿tenemos app para agradar? … Son muchas preguntas a las que debemos responder desde una posición muy sincera y sin miedo. Solo así, conseguiremos modular nuestra posición referente al uso que estamos haciendo.

La intención es primer lugar. El autor subraya que usar tecnología de modo intencional devuelve sentido a lo que hacemos, y lo hace propio, nuestro. Es decir, dejamos de sentirnos como una prolongación de nuestro móvil, para recuperar el control de mandos. ¿Cuantas veces consultamos el móvil al día?, ¿cuantas veces es de forma compulsiva, con la única intención de calmarnos? Repasemos nuestra verdadera intención con el móvil, con las apps instaladas, con la configuración dada… Identifiquemos de forma sincera hasta qué punto tenemos el control y a partir de cuando debemos empezar a “podar”.

Por último, y como recomendación general, indica que debemos borrar de nuestro móvil toda aplicación cuyo modelo de negocio se base en la atención que le damos. “Estas apps son a tu cerebro como la comida basura a tu cuerpo”.

Música para conectar con la primavera

Estaba escribiendo sobre la primavera. Contaba cómo me afecta y me predispone negativamente a su llegada desde la alta sensibilidad. ¿Por qué? Hay mucha más luz, lo que me sobreestimula. Hay mucha más gente en el exterior, lo que se traduce en más ruido. También hay más calor, lo que también me provoca cansancio. Y por último, y no menos importante, siento que tengo al mundo en contra, como si todo el mundo tuviese ganas de que llegase la primavera mientras yo me resisto aún. Hay una presión social en mi entorno que se mueve entre “invierno=malo” y “primavera=bueno” que no consigo aceptar.

Frente a la primavera, el invierno me ayuda a reducir los estímulos, a mantener cierto silencio a mi alrededor. Y eso compensa la falta de luz o el exceso de frío que pueda sentir. Hay algo único, solitario y a la vez precioso en el invierno que me aporta un vínculo íntimo no siempre fácil de explicar. Al final, en el invierno de Madrid, el sol y la luz al mediodía es una sencilla caricia de calor tibio. Y sin duda, las mañanas de invierno invitan a un apacible paseo muy gratificante.

Tenía ya redactados algunas propuestas y consejos para sobrellevar la primavera, pero lo dejaré para más adelante. Mientras escribía, caí en la cuenta que era mejor seleccionar música, para la bienvenida, para reconciliar, para sentirse mejor, para conectar con la nueva estación. En la música hay una búsqueda de la esencia, que relaja y sella cierto pacto de paz. Y con ella de la mano, es más fácil introducirse en lo positivo de la primavera. La primavera ya está aquí y es más sano y equilibrado adentrarse en ella de la mejor forma.

Olafur Arnalds – Tree

La primavera de algún modo significa volver a la vida. Es la capacidad de regeneración, de transformación en siempre algo nuevo. Es el cambio, el latido, el paso. Esta canción, titulada “Árbol”, acerca mi pulso a los árboles, les entiendo cómo esperan la primavera y me llena de paz, de sosiego y empiezo a sentir luz en mis pensamientos hacia la primavera.

Sarah Dawn Finer – Valborg

En los países nórdicos, con un clima generalmente tan frío, la primavera es un acontecimiento que se celebra por todo lo alto a finales de abril. Esta celebración, alegre y entusiasta, en Suecia se llama Valborg. Es cuando la luz, los árboles y la naturaleza vuelven a la vida. La nieve y las placas de hielo se derriten y el verde surge con fuerza. Hay muchas melodías alrededor de esta celebración, pero a mí me gusta especialmente Valborg del compositor sueco Håkan Hellström, en la sentida y delicada versión de Sarah Dawn Finer.

The Gift – Primavera

Por último, los portugueses The Gift lanzaron un entrañable album hace años titulado “Primavera”. Contra la idea general, el disco era sencillo, básico. Todo en blanco y negro, sin capas adicionales, rastreaba la esencia de la música, en cierta comunión. La canción que titulaba todo el album, en un portugués sobrio, lento, y acompañado tan solo por piano, me sigue estremeciendo, a pesar de lo mucho que he escuchado ya esta canción.

Idea Vilariño, poesía altamente sensible

Cierta poesía tiene el poder de estremecerme. Me hurga las emociones con peligro de despertarme un monstruo que ya aprendí a amansar. Como si me estuviera agitando el pecho hasta hacerlo crujir. Es la poesía que me da vértigo, por todo lo que puede llegar a emocionarme. Abre compuertas tan grandes que me da pánico que se me derrame el corazón entero y no sepa recogerlo. Puede ser tanto el torrente que tengo miedo que no encuentre torniquete para taparlo.

Esa misma poesía, a la vez, tras el umbral de un pudor doloroso, es sanadora. Porque me concilia con el género humano, comparte mi soledad más íntima con otros seres, que en otros lugares y tiempos, sintieron lo que yo. Es la misma poesía, oprimente y difícil, que me besa las heridas. Me dice “tú también” y en ese también va el abrazo y el vínculo.

ESO

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.

Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin
mi pobre vida.

De esa poesía encontré mucha en la poetisa Idea Vilariño. Me estremece leerla, porque es poner luz en los fondos más oscuros de mis pensamientos. Versos de una sencillez, que de sencilla resulta hiriente ¿era tan fácil como unir esas palabras? Pero te deja un poso de desasosiego, de rendición, de aceptar lo amargo, lo duro, lo solitario. Porque la poesía de Vilariño no es fácil: es apesumbrada y resignada. Esto lo comprendí mejor cuando supe su biografía: siempre enamorada del mismo hombre, Juan Carlos Onetti, y que nunca fue del todo correspondida. Una vida en latente espera, envenenada de desesperanza. Como quien espera lo que en el fondo sabe que nunca va a suceder.

Observo con curiosidad sus fotos, su mandíbula recta, su semblante sereno. Hago siempre cuando admiro a un escritor. ¿Qué pensaría por dentro?, ¿cuanta tristeza ya había enraizado dentro? Metódica profesora, mujer inteligetísima, vivía un desagarrado desierto emocional. Vivió tan cerca la muerte de sus padres, de su hermano, incluso de ella misma a través de las enfermedades. Es haber vivido cerca de lo frágil, lo efímero.


TODO ES MUY SIMPLE

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aún así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

No me cabe duda que Idea Vilariño fue altamente sensible. Por su propia vivencia personal, por la percepción del mundo. Por una poesía intensa, angustiosa, creada para crear e imaginar una ventana. La poesía, al final, siempre tiene ese toque lenitivo: transforma en belleza eterna lo que puede ser un dolor constante.

Aquí comparto unos poemas de Idea Vilariño. En mi mesilla de noche tengo su obra poética. Aunque no siempre puedo abrirla. Siento que debo tener fuerzas para atravesarla, emocionarme, zambullirme en tan intensa experiencia… y salir indemne.

YA NO SERÁ…

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Cuatro lecturas básicas para la alta sensibilidad

Lecturas recomendables sobre la alta sensibilidad

El aprendizaje del rasgo es una tarea que toda persona altamente sensible debe realizar para gestionarlo correctamente. Este aprendizaje se alcanza a través del conocimiento, y a éste se puede llegar sobretodo al principio a través de la lectura. Para ello, es esencial saber seleccionar qué libros, entre lo riguroso y lo didáctico, nos pueden aportar ese aprendizaje enriquecedor.

Esta labor es a veces compleja y confusa, creándonos muchas dudas. Nos podemos perder en la explosión de libros de autoayuda,  desde la psicología positiva y gurús de la nueva espiritualidad. Hipotéticos títulos tales como “El secreto de la felicidad”, “El amor a tu alcance”, “20 hábitos que te harán vivir feliz”.… En mi opinión muchos de esos libros son refritos o están inspirados realmente en varios otros. En el mejor de los casos, simplemente nos transmiten una sensación de haberlo visto y leído anteriormente, pero con otras palabras.

Su lectura puede reconfortar, pero más allá del efecto placebo, es muy difícil que la mayoría de esas lecturas produzcan una mejor gestión y una transformación personal hacia el bienestar. Generalmente funcionan como pastillas de efecto inmediato. No hay nada nuevo, no nos dejará un poso que remueva nuestras estructuras. Si acaso nos reconfortará al sentirnos con más ánimo aunque en el fondo no nos haya aportado nada que no pudiéramos haber sabido.

Con un fin instructivo he elaborado este “kit” básico de lectura, cuatro títulos a modo de pilares. Ninguno de los títulos busca un efecto inmediato y placebo. Ninguno de ellos será un torniquete de urgencia, sino que buscan algo profundo como  remover, replantear y reeducarnos. En definitiva, son lecturas para asimilar y crecer. Obras para adquirir herramientas para la gestión desde la alta sensibilidad.

1. El don de la sensibilidad de Elaine Aaron

Es el único libro que está directamente relacionado con la alta sensibilidad. Es la piedra angular y sobre éste se basan todos los demás que hablan del rasgo. Su lectura es imprescindible para trazarnos un marco y también respondernos muchas preguntas sobre nosotros mismos y reacciones. Esto es básico para conocernos y explorarnos. Es curioso como en internet, aún muchas personas avanzan en el rasgo sin buscar una fuente fiable y rigurosa, presuponiendo qué es ser altamente sensible. Aun así, debemos contextualizar este libro. Me refiero: es un libro-literatura, lanzado en los años 90, con estudios realizados en población norteamericana. Es decir, no hay que buscar una identificación en cada frase, sino saber entender y comprender qué supone la alta sensibilidad y todo lo que deriva de ella.

2. El poder del Ahora de Eckhart Tolle

El agotamiento por pensar tanto, darle vuelta a las cosas, vivir en la deuda con el pasado y la ansiedad del futuro… Este libro nos propone de forma clara cómo gestionar el volumen de información que nos llega, a través de la conciencia plena. Una guía que nos conduce a centrarnos en el presente, el “aquí y ahora” que nos trae la práctica de mindfulness. De lectura sencilla pero progresiva, ilustra la diferencia entre dolor y sufrimiento, la priorización e identificación de pensamientos… En definitiva, inspira y muestra como vivir una vida más en el presente, con pensamientos más depurados. Vinculado con la meditación y la espiritualidad, promueve también cómo ejercer cierta higiene mental. Es decir, centrarnos en el núcleo de las cosas y evitar las preocupaciones y pensamientos innecesarios.

3. El arte de pensar: cómo los grandes filósofos pueden estimular nuestro pensamiento crítico de José Carlos Ruiz

Si el libro anterior nos ayudaba a través de la disciplina de la conciencia plena, este libro lo complementa perfectamente. Su lectura nos entrena para obtener una estructura de pensamiento robusta, profunda y mejor preparada desde la propia higiene mental. Esto no se refiere a que reprimamos la parte emocional, sino a alcanzar una forma más equilibrada desde nuestro interior. Es decir, que aprendamos a sentirnos más fuertes y capaces mentalmente para afrontar retos diarios. Una forma de pensar adiestrada para identificar las circunstancias que nos rodean, saber interpretar adecuadamente el contexto y finalmente tomar decisiones con mayores garantías. Es como asistir a un “gimnasio del pensar”. Así, nuestra forma de pensar estará plenamente en forma y capacitada para transitar.

4. El Camino hacia el amor de Deepak Chopra

Hay muchos, muchísimos, libros sobre el amor si bien desconfío de la mayoría. Q se quedan en conceptos muy elevados o lo abordan de forma tan personal que acabo por sentirlo ajeno y finalmente desconecto. Luego están sobre los patrones de ansiosos, evasivos y seguros, sobre los que ya escribiré en este blog.  Sin embargo, a este libro de Chopra, conocido autor, hay que llegar con serenidad emocional y apertura sentimental. Es la lectura cuando queramos conocer mejor el mapa del amor, el tejido de las relaciones, las ideas fosilizadas que arrastramos sin darnos cuenta. Durante su lectura se recorren todos los estados del amor de pareja (desde la soltería, el enamoramiento, la madurez, etc.). Como metáfora, este libro será como arar la tierra para que se oxigene. Así, toda la semilla que pongamos en ella pueda echar raíces más firmes y profundas.

 

¿Has leído alguno de estos libros?, ¿me recomiendas alguno más? Me encantará saber de tus propuestas aquí.