La sobreestimulación (en la alta sensibilidad)

¿Qué es la sobreestimulación? Es una experiencia bastante cotidiana para cualquier persona altamente sensible. Cada día en el autobús, el supermercado, las calles comerciales, los bares… es inevitable rozarse, encontrarse, toparse con multitudes. Sumergirse en un pantano de estímulos que no cesan. La persona que te habla, la pareja que discute al fondo, la música que suena, el frío que te llega por el tobillo, el olor que se aproxima… Cuando sientes todo, cuando lo procesas de forma consciente y no puedes cerrar el grifo. Te estás empapando de todos los estímulos que, como una nube de mosquitos, sobrevuelan a tu alrededor.

Con el cansancio quieres salir de ahí. Necesitas un sitio más tranquilo. Idealmente sin gente, sin ruido, sin trasiego. A veces funciona ir a servicio del bar y respirar. Otras veces salir fuera a orear la cabeza. En realidad solo ganas tiempo, porque el cansancio ya te dio la primera dentellada. Sabes que no tardarás en querer irte. Tu cabeza ya busca las palabras, el motivo o la excusa para salir de allí y poder llegar a casa. Tienes cosas que hacer, el día fue horrible, no duermes bien… Todo lo anterior es cierto, lo estás viviendo, aunque ahora en tu voz suenen como excusas. Observas que todos los demás disfrutan. Te llega una risa estruendosa, el ruido del lugar sube como si estuvieran llenando una pecera. Y se va acelerando esa extraña sensación de ahogamiento si no sales pronto del lugar.

Y finalmente llegas a casa. El silencio sanador te espera, un vacío cálido en el que, poco a poco, vuelves a ser tú. Porque en casa no hay multitudes, no hay ruidos, olores, risas, empujones, personas… que te sigan drenando la energía.

¿Qué ha sucedido? Has vivido un episodio de sobreestimulación.

La sobreestimulación

Una característica esencial de la alta sensibilidad es que el umbral de percepción es más bajo y por tanto, el volumen de datos que nos llega es mayor, mucho mayor. Es como un obturador de la cámara tan abierto que entra mucha luz, una cantidad ingente de información. Y es esa piel tan porosa que hace que no filtremos tanto como nos gustaría y nos llega más de lo que somos capaces de gestionar. Un torrente de datos, consciente e inconsciente, que nos entra.

La alta sensibilidad es como tener un condicionamiento biológico, una estructura orgánica de compuertas más grande que la media. Y como nos entran más estímulos que a la media, nos sobreestimulamos más fácilmente,  es decir, el cansancio nos llega antes. En otras palabras: nuestro punto de “a partir de cuando…” es sencillamente más temprano. Por eso, el primer síntoma fácil de identificar ante la sobreestimulación es el cansancio, o agotamiento, como cuando estamos en entornos que nos envían mucha información, como por ejemplo, los descritos anteriormente, multitudes de personas, lugares con mucho ruido o con muchos olores.

No podemos cerrar ese obturador para que nos llegue menos, es decir,  no podemos cerrar el grifo. Por tanto, la opción que nos queda, y que debemos cultivar, es gestionar la sobreestimulación a través de un muy resumido SER.

S de Sentir: siente lo que te impacta y conócelo, identifica tus detonantes. Es decir, ¿qué es lo que más te agota?, ¿las multitudes?, ¿el ruido?, ¿ambas cosas? Saberlo es una ayuda para luego poder tomar decisiones. A mí, por ejemplo, el olor no es algo que me perturbe mucho pero sí me afecta muchísimo el ruido y los cambios de temperatura.

E de Educar (o de Expresar): avisa y educa en tu entorno. Si vas a una fiesta o una cena multitudinaria, avisa que te irás antes. Si no te gusta mucho un sitio con mucho ruido, expresa que te gustaría un local más tranquilo. Expresar lo que queremos, lo que necesitamos, lo que nos sienta bien es el primer paso para ser y también para estar a gusto con otras personas. Es muy posible que al verbalizarlo, otras personas se sientan identificadas.  Sé que hay muchos matices en esto, ya que también es posible que no todos estén de acuerdo, es parte del proceso. Si bien, comunicarlo de una fora u otra nos hará bien. Por un lado, evitaremos que nos arrastre el cansancio y por otra parte, cuidaremos de nuestra autoestima al sentirnos capaces y no sepultados.

R de Respetarte: no hay que ser ningún superhéroe. No hay que resistir circunstancias que a todas luces nos apabullan. Respeta lo que sientes y cómo te sientes, escucha tu cansancio y actúa. Si no te respetas, a la larga aparecerán secuelas físicas, como agotamiento crónico y otras dolencias, así como psíquicas, como baja autoestima.

Gracias por compartir

Una respuesta a “La sobreestimulación (en la alta sensibilidad)”

  1. Me veo tal cual, cuando comento lo que siento encuentro mucha empatía me queda clarísimo que mis compuertas son mucho mas grandes que de otras personas y esto me ayudará a ser más selectiva. Gracias por tanta ayuda

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